Este proyecto se desarrolla al contratar 30 mujeres recolectoras agrícolas las cuales vestiré con blusas, estas con la imagen impresa de los pechos de una mujer migrante prostituta, de esta forma ataviadas ellas recolectaran dentro de un campo de algodón durante una jornada de trabajo completa la cosecha habitual y con este producto dentro de una exhibición donde expondré el análisis reflexivo de este proceso, voy a rellenar con el algodón obtenido una copia de mi propio cuerpo que será hueca y traslucida.
El proyecto puede tocar muchas vertientes simbólicas los
cuales tendré que disfrutar integrando, pero al final siempre es el cuerpo, sus usos y significados dentro del
medio social y sus derivaciones psíquicas, son el objeto principal de estudio de esta pieza. Si bien el
resultado de mis procesos en el pasado se
podrían resumir como piezas
tridimensionales y performativas con mi propio cuerpo, dirigidas por una
pulsión personal como es el busto autorretrato
hecho con mi propia grasa obtenida de una liposucción a la que fui
sometido la cual expuse en el museo del chopo o el torso de una japonesa hecho
con grasa humana encapsulada en cera de abeja
y una hostia católica de oro solido (seleccionado en arte joven 2012).
También busco la información que esta genera en la sociedad. Hablar de esta
fijación personal y humana sobre la
construcción corpórea y el impacto de
este en el medio que habita con su implicación psicológica. Es decir los
cuestionamientos morales que despiertan las acciones que me inspiran, en este
caso el del uso de la corporeidad como intercambio para lograr un objetivo
primero monetario y luego el segundo, ese tránsito a la beatificación del acto
por el acto mismo que busca transmutar un estado económico infortunado por uno
mejor y la de redimir al pecador salvador de su pobreza y el de los suyos,
ser buenas porque pagan la culpa del pecado al compartir el misero botín de la
renta de sus carnes.
(Foto maniulada de la original para el proyecto)
La prostitución, es el verbo transitivo del pecado porque
requiere más de un argumento para explicarlo, un trabajo físico remunerado,
emociones que confrontan justificadamente el
pecado, directamente el hastió, indiscutiblemente la sumisión, pero simbólicamente ¿qué puedo generar a
través de mi pieza? En este caso mi pretensión va más allá de un proceso
artístico, mi interés simbólico al
rellenar el cuerpo expuesto de un hombre dialoga con la alquímia y la
oportunidad de dialogar con una metástasis metaforica del pecado, trasladando
del cuerpo del delito el de la mujer en este caso al de la reproducción del
cuerpo de este hombre desnudo en forma de exvoto.
Esta escultura con la forma de mi corporeidad, retoma el ideal cristico de tomar el pecado
del mundo en este caso del acto impuro
de la mujer de oficio prostituta y en una analogía de la misma inseminación con
la que reflejo el trabajo de la sexoservidora, que presta su cuerpo y recolecta
de alguna forma semilla humana, semen, el mismo acto de contener a través del accion de inseminación, repito, en este
espejo reflejadas con semillas de algodón recolectadas por mujeres
remuneradas.
Con esto proceso mi mejor crítica seria la que sensibiliza
al espectador, ¿es este acto que pone en renta el uso del cuerpo realmente tan
pecaminoso y doloso moralmente? ¿es un
delito su practica desde la postura femenina? ¿Porque? ¿es justo?
¿Es bueno ? ¿es malo? ¿Cuáles son las diferencias entre una mujer en el
campo y otra en las ciudades obligada a la migración y rentar su cuerpo? A
permitir ser intervenido y manipulada su corporeidad al servicio del placer
ajeno ¿logra justificarlo? Al final solo la interacción con la pieza ira
respondiendo individualmente y elaborando nuevas preguntas. Quizás como una derivación de mi cosmogonía
personal la pieza termina aproximándose íntegramente al manifesto a la iconografía católica, el cuerpo expuesto
de un hombre semidesnudo quizás como el cristo que absorbe los pecados
inferidos buscando el perdón de este
sobre la el acto obtenido, es por eso que este producto, blanco, absorbente, el
producto ideal para mi pieza, el algodón puro, que limpia las heridas, de sus
interrogantes dentro de todo este cuerpo exhudado por el algodón recolectado
por mujeres trabajadoras contratadas para ser vestidas con estas prendas y el
origen de la imagen misma, el de una prostituta migrante de escasos
recursos, y en este caso de origen
africano.






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